Unplugged in New York� - Nirvan

05.02.2008

Para muchos, la imagen resultar� familiar: un escenario acogedor rodeado de espectadores, decorado con cortinas p�rpura (o coloradas, depende del color de la luz de turno), sembrado con velas largas y finitas y un buen caudal de lirios blancos esparcidos por los costados, esquivando a los m�sicos y sus instrumentos. Los protagonistas no son ni m�s ni menos que tres tipos comunes y corrientes, de esos que podr�an vivir a la vuelta de tu casa o atender un maxiquisoco. Pero esos tipos no son tres hombres cualquieras y el evento que los congrega, mucho menos.

El Unplugged in New York que Nirvana brind� en noviembre del 1993 es especial por diversos motivos. Primero y principal, fue un recital impecable con un repertorio variado y cargado de intimismo, emoci�n y prolijidad, haza�a remarcable para una banda que sol�a ofrecer conciertos estridentes y sumamente desparejos. En segundo lugar, el show desenchufado desemboc� en �lbum, convirti�ndose en el �ltimo material discogr�fico editado por la banda de Kurt Cobain, quien meses despu�s de esos acordes finales se quito la vida.

Las canciones que integran el material son tambi�n de p�blico conocimiento: �About a girl�, �Come as you are�, �Polly�, �All apologies� �casi todas desprovistas del enjambre s�nico de sus versiones originales- se codean con algunos covers como �The man who sold the world� de David Bowie y �Jes�s doesn�t want me for a sunbeam� de The Vaselines, todas en clave low-fi y recicladas en formato ac�stico. El clima reinante es de una serenidad exquisita y la ejecuci�n corre por cuenta y cargo de un frontman que transmite una energ�a apacible, enfundado en sus jeans claros y saco de lana beige y que desliza chistes entre canci�n y canci�n. Cuesta creer que bajo ese disfraz de tranquilidad y armon�a se esconde una bomba de tiempo a punto de estallar. Un inquieto Krist Novoselic alterna entre el bajo, la guitarra y el acorde�n y un semi-desconocido Dave Grohl acaricia los parches al fondo.

A continuaci�n del show que fue capturado por MTV y depositado en nuestros televisores en repetidas ocasiones, llegan los extras. Los ensayos previos dejan espiar a un Kurt educado y responsable, negociando con el cuerpo t�cnico del canal y consensuando detalles musicales con el resto de los integrantes de la banda. No hay dudas sobre quien dirige al reba�o. Entrevistas a las autoridades de la se�al relatando sobre la previa, la organizaci�n del show y las idas y venidas con el grupo, miembros de Nirvana confesando expectativas y prop�sitos de la presentaci�n y celebridades como Lee Ranaldo de Sonic Youth opinando sobre la propuesta del evento completan el material adicional.

A diferencia de esos discos en vivo de relleno, el del tr�o de Seatle tiene peso propio gracias a su calidad y valor contextualmente hist�rico. A quince a�os de su grabaci�n original, muestra una faceta hasta entonces desconocida (su �costado sensible� como dice Krist en un fragmento de una de las entrevistas que hay en los extras) de una de las bandas de grunge m�s influyentes y una de las que le cambiar�an la cara a la ap�tica d�cada de los �90. Un documento �nico e imperdible.